Costa Oeste EEUU – Días 1 y 2: Llegada y Parque Nacional de Yosemite

Costa Oeste EEUU – Días 1 y 2: Llegada y Parque Nacional de Yosemite

✍️ ToniEscuder 📅 23/01/2020 ⏱️ 8 min de lectura
📚 Costa Oeste de los Estados Unidos en 17 días

Llegada al Aeropuerto Internacional de San Francisco

Tras casi 13 horas de vuelo, el 6 de septiembre de 2019 aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de San Francisco alrededor de las 19:00. Apenas perdimos tiempo con el control de pasaporte, algo que nos sorprendió gratamente. Todo en el aeropuerto estaba perfectamente señalizado, así que no tuvimos ninguna dificultad para orientarnos.

Tomamos la línea azul del AirTrain hasta el Centro de Alquileres y allí, en la cuarta planta, estaba Alamo, nuestro proveedor de alquiler de coche. Como suele ocurrir, intentaron ofrecernos varios seguros adicionales que rechazamos sin dudar; no eran necesarios y ya llevábamos las coberturas suficientes incluidas. A la hora de recoger el coche no nos explicaron nada. De hecho, tras indicarnos entre qué vehículos podíamos escoger, desaparecieron. Finalmente nos quedamos con un Nissan Rogue, equivalente al Qashqai en España. Sin más indicaciones, nos subimos al coche y comenzamos nuestra aventura por carretera.

Nuestro Nissan Rogue
Nuestro Nissan Rogue

Nuestro destino para esa primera noche era Lathrop, una pequeña ciudad situada a aproximadamente hora y cuarto del aeropuerto. Decidimos dormir allí para avanzar algo de camino hacia Yosemite y no afrontar al día siguiente todo el trayecto desde San Francisco.

El alojamiento elegido fue el Comfort Inn Lathrop, donde pagamos 89,24 € por una habitación doble. El hotel nos sorprendió muy positivamente: tranquilo, silencioso, amplio, con una cama enorme y comodísima e incluía el desayuno. Todo lo que necesitábamos tras un día largo de viaje.

Esa noche tocaba descansar e intentar adaptarse al nuevo horario. El jet lag, como era de esperar, hizo acto de presencia y dormimos menos de lo deseado, pero al menos ya estábamos en Estados Unidos y el viaje acababa de empezar.

Yosemite National Park

Comenzaba ahora nuestro viaje de verdad. Dejábamos atrás la zona urbana para dirigirnos hacia Yosemite National Park, uno de esos lugares que llevas años viendo en fotos y que cuesta creer que vayas a recorrer por primera vez.

Antes de llegar tuvimos que decidir por qué acceso entrar al parque. Se nos presentaban dos opciones principales: entrar por el norte, a través de Big Oak Flat, o hacerlo por el sur, pasando por Mariposa. Ambas rutas suponían unas tres horas de conducción, aunque la entrada norte era ligeramente más rápida. En un principio nos atraía la opción de Mariposa, ya que habíamos leído que el pueblo conserva ese aire de película del oeste. Sin embargo, finalmente optamos por Big Oak Flat,  la opción más rápida y con algo más de curvas.

Antes de entrar al parque hicimos una breve parada para repostar. Es un detalle importante: conviene llegar a Yosemite con el depósito lleno, ya que dentro del parque solo hay un par de gasolineras y los precios suelen ser bastante más elevados. Además, las distancias dentro del parque engañan y es fácil pasar varias horas sin salir del valle.

A medida que nos acercábamos, tuvimos la sensación de que el paisaje empezaba a cambiar: carreteras más rodeadas de bosque y primeras formaciones de granito que ya anticipaban lo que estaba por venir dentro del parque.

Carretera a Yosemite
Carretera a Yosemite

Llegamos a la caseta de acceso al parque dispuestos a comprar el Annual Pass, un pase que cuesta 80 $ por coche y permite acceder durante un año a la mayoría de Parques Nacionales de Estados Unidos. Sin embargo, no había nadie en la caseta; únicamente un cartel indicando que el pago debía realizarse a la salida del parque, así que continuamos carretera adelante.

Yosemite National Park fue la primera zona protegida del mundo, gracias a un decreto firmado por Abraham Lincoln en 1864, y está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1984. El origen de este impresionante parque es glaciar, y aunque hoy en día los glaciares han desaparecido casi por completo, el río Merced sigue recorriendo el valle como testigo de aquel pasado, flanqueado por enormes paredes de granito y bosques de secuoyas gigantes.

Antes de llegar al Visitor Center hicimos varias paradas en la carretera. La primera fue en Half Dome View, situado en Big Oak Flat. Desde este punto hay unas vistas preciosas del Half Dome, una de las montañas de granito más emblemáticas del parque. Su nombre lo dice todo: parece literalmente una cúpula cortada por la mitad, una forma imposible que no deja indiferente.

La siguiente parada fue sobre el propio valle, desde donde pudimos contemplar El Capitán, el farallón monolítico más alto del planeta, con casi 900 metros de pared vertical. Saber que estás frente a una de las mecas mundiales de la escalada añade todavía más impacto al lugar. Este punto nos encantó.

Half Dome y El Capitán
Half Dome y El Capitán

Aparcamos en el parking de la villa y nos dirigimos al Visitor Center, que siempre debería ser la primera parada en cualquier Parque Nacional. Allí puedes obtener mapas actualizados, información sobre el estado de los senderos y recomendaciones según el tiempo del que dispongas. Nos explicaron que Yosemite cuenta con un sistema de autobuses gratuitos que conecta los principales puntos del valle, una idea brillante para reducir tráfico y contaminación. Este sistema lo encontramos después en prácticamente todos los parques que visitamos. También nos recomendaron realizar el Mist Trail, un sendero que lleva hasta Vernal Fall y que puede alargarse hasta Nevada Fall. Tomamos buena nota.

Antes de seguir, paramos a comer en Degnan’s Kitchen, un pequeño restaurante de autoservicio muy cerca del Visitor Center. Pedimos dos pizzas y un par de Coca-Colas por unos 25 $. Desde allí mismo salía la línea de autobús que nos llevaba al siguiente punto: Yosemite Falls.

Nos bajamos en la parada número 6 y caminamos por un sendero muy sencillo de unos 800 metros. Yosemite Falls son, en teoría, las cascadas más altas del parque. Digo en teoría porque cuando llegamos no caía ni una gota de agua. Solo quedaba una imponente pared vertical de granito con las marcas por donde corre el agua en primavera. Fue curioso ver a algunos turistas posando sonrientes delante de una cascada inexistente. En octubre, como pudimos comprobar, aquí no hay nada que ver; durante el deshielo primaveral, en cambio, dicen que es espectacular.

Ruta Yosemite Falls
Ruta Yosemite Falls

Mientras esperábamos de nuevo el autobús, levantamos la vista y allí estaba el Half Dome, recortado al fondo del valle. Impresionante desde cualquier ángulo. También nos percatamos de que el cielo comenzaba a ponerse gris, muy gris, y no era porque se avecinara mal tiempo, sino porque, por desgracia, se había producido un incendio en el parque por la entrada de Mariposa. Justamente la entrada por la que habíamos pensado acceder en un principio. Si lo hubiéramos hecho así, nos habría tocado deshacer todo el camino. La suerte estaba de nuestro lado en este viaje.

Volvimos a tomar el autobús para realizar el Mist Trail, bajándonos en la parada número 16. El sendero, que posiblemente sea de los más transitados, comenzaba en Happy Isles. El recorrido es precioso, aunque prácticamente todo el tiempo en subida. Nos deteníamos a menudo para disfrutar del entorno y recuperar el aliento. A mitad de camino cruzamos un puente con unas vistas espectaculares. También había fuentes y baños, aunque estos últimos estaban fuera de servicio.

Ruta Mist Trail
Ruta Mist Trail

El último tramo antes de llegar a Vernal Fall tuvimos que subir bastantes escaleras de piedra que poco a poco iban pasando factura a las rodillas. Finalmente llegamos a la cascada: el agua caía con fuerza y al chocar contra las rocas formaba un pequeño arcoíris. El caudal no era tan impresionante como en primavera, pero aun así el esfuerzo mereció totalmente la pena.  Ahora tocaba deshacer lo recorrido: los descensos siempre son peores para las piernas.

Vernal Fall
Vernal Fall

Volvíamos al parking para coger el coche y dirigirnos a Touolumne Grove, un pequeño bosque de secuoyas gigantes. Estos árboles son los más grandes del mundo y pueden alcanzar los 3.000 años de vida.  Para llegar hasta las secuoyas primero recorrimos un sendero de unos 25 minutos. En este bosque se encuentra la primera secuoya-túnel que se talló, una práctica que se extendió por California y que a día de hoy está prohibidísima. El túnel, que se hizo en 1875 simplemente para promover el turismo y crear nuevas rutas de acceso, se talló sobre una gigantesca secuoya que fue alcanzada previamente por un rayo y estaba sentenciada a morir. Durante la ruta empezó a anochecer, así que apuramos el paso para volver al coche antes de que se hiciera completamente de noche.

Touolumne Grove
Touolumne Grove

Nos esperaban casi dos horas de carretera hasta nuestro hotel para esa noche. Salimos del parque por Tioga Road, un paso de montaña que permanece cerrado durante la temporada de nieve, normalmente entre noviembre y mayo. Antes de viajar habíamos comprobado cuidadosamente que estaría abierta, ya que de lo contrario la ruta habría cambiado por completo. Es fundamental revisar con antelación el estado de esta carretera para planificar bien el viaje. Se puede consultar pulsando aquí.

Al pasar por las casetas de salida de Yosemite tampoco había nadie, por lo que finalmente no pagamos la entrada, no por falta de intención. Suponemos que, entre el frío y la hora, nadie tenía demasiadas ganas de esperar a los últimos visitantes del día.

Llegamos al pueblo de Lee Vining y estuvimos mirando varios restaurantes desde el coche. Finalmente entramos en Nicely’s. Pedimos dos sándwiches; el de Rocío tenía muy buena pinta, pero el mío estaba cubierto por tres dedos de una salsa indefinible que no resultó nada agradable. La cuenta fue de 32 $ incluyendo refrescos y propinas. Sobre el tema de las propinas lo normal es dejar entre un 15% y un 20% del precio final dependiendo de la satisfacción del servicio ofrecido.

Ya de noche llegamos al Redwood Motel, en el pueblo de Bridgeport. La temperatura rondaba los 0 °C, así que por esta zona conviene ir bien abrigado al caer el sol. El motel era el típico motel de película de terror, pero sin dar miedo. Pagamos 101 € por la habitación, un precio bastante razonable teniendo en cuenta que en esta zona los alojamientos suelen ser caros.

Con el coche aparcado frente al motel, el frío apretando y el cansancio acumulado del día, poníamos fin a nuestra primera gran jornada por la Costa Oeste. Habíamos caminado entre gigantes de granito, visto cascadas sin agua, bosques milenarios... Yosemite había sido solo el principio, pero qué principio. A partir de aquí, la ruta seguiría alejándonos de California para adentrarnos en paisajes cada vez más extremos: desiertos, carreteras infinitas, cañones imposibles y ciudades que parecen sacadas de una película. Pero esa ya es otra historia.

En el próximo capítulo dejamos atrás Yosemite y ponemos rumbo al corazón del desierto, donde nos espera uno de los lugares más inhóspitos —y fascinantes— del planeta: Death Valley. Pero antes, pasaremos por pueblos fantasmas y lagos que parecen sacados de otro planeta.

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